lunes, 6 de marzo de 2017

Reflexión personal sobre el documental "Yo soy uno más. Notas a contra tiempo"- Virginia García

Rafael es un chico con Síndrome de Down. A lo largo de su trayectoria educativa ha tenido muchos problemas,  ha tenido que superar muchas barreras o muchos límites que se le han puesto ¿cuáles han sido esas barreras o esos límites que se le han puesto? Pues bien, esas barreras o  esos límites que se le han puesto han sido “este alumno no puede aspirar a más”, “este alumno no puede aprender más porque tiene un CI muy bajo y eso le va a impedir seguir aprendiendo”, “este alumno no puede aprobar, por ley tiene que suspender”, etc. Ante este tipo se comentarios  los padres de Rafael decidieron, digamos, plantar cara al Centro Educativo en el cual se encontraba su hijo Rafael en ese momento con el fin de conseguir que su hijo Rafael  no fuera o no fuese expulsado del mismo ¿cómo lo hicieron? Realizaron varios escritos al Defensor del Pueblo, hablaron con la Inspección Educativa de Málaga y se hizo una recogida de firmas con los vecinos de barrio. Al final, gracias a la lucha por parte de su familia, Rafael continuó en el Centro y no se consiguió lo que el centro quería: llevar a Rafael a un Programa de Garantía Social de NEE. Aunque Rafael continuó en el mismo no se pudo hacer nada porque este pasara de curso, por tanto, tuvo que repetir curso. Una vez que Rafael terminó la ESO, salió del Centro y se marchó a otro para hacer Bachillerato. Terminó Bachillerato y continuó su formación académica en el Conservatorio Profesional de Música de Málaga y, finalmente, se convirtió en la primera persona con Síndrome de Down que consigue el grado profesional de música. Ahora bien, si los padres de Rafael no hubieran llevado a cabo esa lucha que he explicado anteriormente, realmente, ¿hubiera sido posible que Rafael hubiera llegado a donde ha llegado? O, mejor dicho, ¿Rafael hubiera sido capaz de alanzar todos esos logros? La respuesta, evidentemente, es no puesto que gracias a esa lucha por parte de su familia y gracias, también, a sus ganas y a su superación él ha llegado a conseguir todos logros. Pero este no solo ha sido capaz de conseguir logros en sentido “formativo” sino que también ha sido capaz de alcanzar logros personales, ha sido capaz de romper  barreras y límites que la sociedad le había impuesto. Por tanto, con este vídeo me doy cuenta de que, realmente, los prejuicios no sirven para nada y también me doy cuenta de que ninguno de nosotros tenemos por qué poner límites o barreras a una persona sino que lo que debemos hacer, como docentes, es conocer al alumno, ver qué dificultades o qué fortalezas tiene, etc. ya que aunque este tenga más debilidades o dificultades que fortalezas no por ello tenemos que excluirle por pensar que nos “entorcepe” nuestro trabajo, todo lo contrario, este tipo de personas, con el paso del tiempo, lo que hacen es agrandecer nuestro trabajo ya que, al fin y al cabo, todas ellas son personas, son uno más. Por tanto, el problema no está en él, está en la sociedad, está en nosotros. 


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