El pasado jueves dieciséis de
marzo de dos mil dieciséis tuvimos una
visita de alguien muy especial: Carlos Arbós. Carlos Arbós es un psicólogo, de
profesión y pasión, el cual tiene, prácticamente desde nacimiento, discapacidad
visual. El hecho de tener una discapacidad visual no le ha impedido, digamos, estancarse, sino todo
lo contario, ha hecho que, mediante la lucha, pueda convertirse en un ejemplo de
superación y, sobre todo, en un ejemplo a seguir como persona ya que para él “cualquier
adversidad es una oportunidad de crecimiento”. A menudo le suelen etiquetar
como una persona ciega puesto que para poder desplazarse de un lugar a otro
utiliza un bastón el cual le sirve de ayuda y le hace la vida más fácil. Para
terminar con estas etiquetas o prejuicios él mismo ha decidido crear un blog, a
pesar de que para él las TIC no le son accesibles, debido a su discapacidad. De
esta forma, es decir, mediante el blog él puede escribir muchas cosas y estas
pueden servir de ayuda para otros o, incluso, pueden servir para cambiar la
forma de ver el mundo de muchas personas. Además, pueden convertirse en algo
positivo para los demás y de esta forma se podría acabar, digamos, con esas
etiquetas o prejuicios que constantemente utilizamos pero que, en realidad,
solo atraen cosas negativas para todos. Mediante este blog, Carlos, pretende
ser uno más y también pretende hacer ver al resto que a pesar de tener dicha
discapacidad él es capaz de construir su hogar con todas esas piedras que constantemente le lanzan o le
solían lanzar. Ahora bien, si nos demos cuenta, aunque intentemos acabar con
dichos prejuicios o etiquetas, el entorno no se adapta a las personas que
tienen discapacidad visual y esto no debería ser así ya que el entorno se tiene que adaptar a cada uno de nosotros,
nunca al contrario. Tristemente esto no solo se puede ver reflejado en nuestro
entorno sino también se puede ver en nuestra educación ya que este tipo de
alumnos son alumnos que presentan una NEE y, por ello, son alumnos que no
suelen seguir, digamos, un ritmo de aprendizaje “normal” o, por así decir, no
suelen seguir el mismo ritmo de aprendizaje que el resto de sus compañeros
puesto que se considera que estos no van a ser capaces de alcanzar todos esos
objetivos y/o contenidos marcados por el currículo. Esto, al fin y al cabo,
genera exclusión y, sobre todo, rechazo por parte del resto de sus compañeros
puesto que le van a tratar de forma
diferente e, incluso, le van a considerar una persona inferior por el hecho de
tener dicha discapacidad. El problema de
todo esto es la falta de formación por parte de los docentes o, incluso, por
pura comodidad de los mismos ya que si nos lo proponemos cualquier niño puede
aprender de la misma forma, independientemente de sus necesidades o
características. ¿Cómo podemos hacer que todos puedan aprender de la misma
forma? Viendo cuáles son las necesidades, las características, las destrezas y las habilidades de cada uno de nuestros
alumnos y, a partir de ahí, utilizar metodologías que se puedan adaptar a cada uno de ellos y que sean, sobre todo,
amenas y atractivas para los mismos. Una de ellas podría ser el aprendizaje
cooperativo, metodología que hemos trabajado constantemente a lo largo de esta
asignatura, aunque existen muchas otras más. Por tanto, el truco para acabar con las etiquetas o prejuicios que he hablado en líneas anteriores es el siguiente:
¡Hola, lectores! Somos un grupo de alumnos de la Universidad de Alcalá de Henares. Todos y cada uno de los integrantes de este grupo somos diferentes, no tenemos nada en común ¡he ahí el nombre de nuestro blog! A pesar de nuestras diferencias vamos a trabajar de manera conjunta en este blog y vamos a ser capaces de alcanzar un gran fin: ser maestros de Educación Primaria con mención en Educación Especial ¿lo conseguiremos a pesar de nuestras diferencias?
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