sábado, 18 de marzo de 2017

Carlos Arbós. Discapacidad visual -Virginia García.

El pasado jueves dieciséis de marzo  de dos mil dieciséis tuvimos una visita de alguien muy especial: Carlos Arbós. Carlos Arbós es un psicólogo, de profesión y pasión, el cual tiene, prácticamente desde nacimiento, discapacidad visual. El hecho de tener una discapacidad visual  no le ha impedido, digamos, estancarse, sino todo lo contario, ha hecho que, mediante la lucha, pueda convertirse en un ejemplo de superación y, sobre todo, en un ejemplo a seguir como persona ya que para él “cualquier adversidad es una oportunidad de crecimiento”. A menudo le suelen etiquetar como una persona ciega puesto que para poder desplazarse de un lugar a otro utiliza un bastón el cual le sirve de ayuda y le hace la vida más fácil. Para terminar con estas etiquetas o prejuicios él mismo ha decidido crear un blog, a pesar de que para él las TIC no le son accesibles, debido a su discapacidad. De esta forma, es decir, mediante el blog él puede escribir muchas cosas y estas pueden servir de ayuda para otros o, incluso, pueden servir para cambiar la forma de ver el mundo de muchas personas. Además, pueden convertirse en algo positivo para los demás y de esta forma se podría acabar, digamos, con esas etiquetas o prejuicios que constantemente utilizamos pero que, en realidad, solo atraen cosas negativas para todos. Mediante este blog, Carlos, pretende ser uno más y también pretende hacer ver al resto que a pesar de tener dicha discapacidad él es capaz de construir su hogar con todas esas  piedras que constantemente le lanzan o le solían lanzar. Ahora bien, si nos demos cuenta, aunque intentemos acabar con dichos prejuicios o etiquetas, el entorno no se adapta a las personas que tienen discapacidad visual y esto no debería ser así ya que el entorno  se tiene que adaptar a cada uno de nosotros, nunca al contrario. Tristemente esto no solo se puede ver reflejado en nuestro entorno sino también se puede ver en nuestra educación ya que este tipo de alumnos son alumnos que presentan una NEE y, por ello, son alumnos que no suelen seguir, digamos, un ritmo de aprendizaje “normal” o, por así decir, no suelen seguir el mismo ritmo de aprendizaje que el resto de sus compañeros puesto que se considera que estos no van a ser capaces de alcanzar todos esos objetivos y/o contenidos marcados por el currículo. Esto, al fin y al cabo, genera exclusión y, sobre todo, rechazo por parte del resto de sus compañeros puesto que  le van a tratar de forma diferente e, incluso, le van a considerar una persona inferior por el hecho de tener dicha discapacidad.  El problema de todo esto es la falta de formación por parte de los docentes o, incluso, por pura comodidad de los mismos ya que si nos lo proponemos cualquier niño puede aprender de la misma forma, independientemente de sus necesidades o características. ¿Cómo podemos hacer que todos puedan aprender de la misma forma? Viendo cuáles son las necesidades, las características, las destrezas y  las habilidades de cada uno de nuestros alumnos y, a partir de ahí, utilizar metodologías que se puedan adaptar a  cada uno de ellos y que sean, sobre todo, amenas y atractivas para los mismos. Una de ellas podría ser el aprendizaje cooperativo, metodología que hemos trabajado constantemente a lo largo de esta asignatura, aunque existen muchas otras más.  Por tanto, el truco para acabar con las etiquetas o prejuicios que he hablado en líneas anteriores es el siguiente:


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